ACULTURACIÓN

El refrán que dice que nunca llueve a gusto de todos va a seguir teniendo mucho sentido. Con la tecnología de las nubes, y el tiempo meteorológico en general que se pueda controlar, lloverá a gusto de quien tenga dinero para pedirse si llueve, o si hace sol.

El proceso de aculturación es imparable. La tecnología evoluciona y con ella los valores de cada sociedad que la creó. Lo importante es que no caigan chuzos de punta.

SÉ PIROLO

Volver al principio, cada primero de enero es un comienzo. Y lo primero es ser. En filosofía el Ser es un axioma,  y se caracteriza por ser el principio de acción y persistir en sí mismo. El instinto de supervivencia es fundamental para seguir siendo, nos dice qué nos puede perjudicar para inhibir la acción, recomponerla o salir pitando para evitar el daño. El daño es el pivote alrededor del cual se constituyen los principios de la moral, como investiga “Ética y emoción”  de Mar Cabezas.

Lo que es susceptible de producir daño formará parte de la reflexión ética para valorar si un acto es moralmente aceptable o no.

El instinto no es explicable, es una creencia fuerte, una emoción, una certeza irracional, nacida sin relación con la experiencia y que aflora al consciente desde lo más profundo del entramado cognitivo, por arte de magia. Magia sobre todo en este mundo cultural y académico en el que todo debe documentarse y fecharse y por eso, como no es demostrable, la intuición se suele rechazar. Craso error. Es la herencia de la especie para la supervivencia.

La acción a la que nos aboca esa creencia emergida del instinto no es elaborada, aunque hay quién a partir de una intuición construye toda una teoría. El instinto es necesario pero no suficiente. Lo recomendable es permanecer alerta, no confiarse a él o al discurso cultural que enmascara la lucidez del ser primigenio y, para empezar, usar las herramientas de la razón más simples: el PRINCIPIO DE IDENTIDAD, A es igual a A,  que nos dice que un hecho es ese hecho, el PRINCIPIO DE NO-CONTRADICCIÓN, A no es igual a no-A, que nos dice que un hecho no puede ser ese hecho y el contrario al mismo tiempo, y el PRINCIPIO DE TERCERO EXCLUIDO, que dice que no te puedes saltar el principio de no-contradicción, es decir  A y no-A no se suman,  –¡que no pueden convivir porque solo un caso es verdad!-  no pueden considerarse juntos una entidad diferenciada. 

Pero si en un alarde de salero se prueba que las dos opciones por separado, A y no-A son válidas, saltándose el principio de no-contradicción, llegamos a la REDUCCIÓN AL ABSURDO y entonces  te puedes inventar lo que quieras y sacar un conejo del sombrero: Tachán!!. Ese es el espectáculo de la cultura, te distrae pero no te avisa del peligro.

Vale, esta lógica de Aristóteles no contemplaba la lógica cuántica. Y nuestro universo consciente tampoco, así que es mejor no pasarse de listos y justificar barbaridades por una teoría física que se escapa a nuestra percepción.

La realidad es lo acontece. Eso es lo que ve un Pirolo cuando -como su nombre indica- se posiciona en vertical, recorre el mundo adocenado por la horizontalidad de la cultura y lo mira con sus propios ojos. Es  salvaje, lúcido, atiende a su racionalidad y sabe dónde está el daño.

Tomarse un respiro

EN DISTOPÍA

Año 2020

Solo en lo que llevamos de siglo hay infinidad de narrativas sobre sociedades distópicas. Y a pesar ser espectadores de las películas y las series de televisión y jugadores de los videojuegos donde vivenciar estas realidades virtuales los consumidores parece que no han aprendido nada. Llega la realidad real y no se saben comportar de acuerdo con las condiciones dadas.

En la distopía covid hay que aceptar que solo se tiene una vida para jugar y el logro es no perderla.

Todo lo demás son falsos dilemas, como elegir entre salud o economía. Y mientras se jalea hasta la saciedad que la cultura se pierde sin remedio y que toda la economía se hunde con los bares cerrados y la gente en casa, el silencio se apodera de las calles…

…Y LA TIERRA RESPIRA

y la tierra respira.